Carta de mujeres internacionalistas que luchan en el territorio de Rojava a las mujeres zapatistas

Compañeras luchadoras,

Sois parte de nuestro viento, que nos trae noticias vuestras.

Esas noticias hablan de megaproyectos capitalistas, de la explotación, muerte y maltrato de las mujeres. Pero también nos habla de tácticas y estrategias, de lucha y resistencia. Vuestro contexto es eco de los nuestros.

Aquí en Rojava, el Estado turco, las fuerza imperialistas y los grupos yihadistas quieren acabar con la vida que está floreciendo irrigada por la voz de las mujeres, que se levantan desde que existe aquello contra lo que levantarse.

Ahora, con la ocupación turca del territorio de Afrin, nos cortaron una arteria importante, pero el corazón del Kurdistán y el proyecto de autónomía democrática que se está llevando a cabo, laten cada vez más alto. Ahora ya se oye en todas partes del mundo. Al igual que el vuestro compañeras.

¿Cómo pensaban que nos iban a silenciar?

Ya son tantas las muertes, las violaciones y desapariciones. Ya son tantas las torturas, la devastación. Pero más allá de perder fuerza, la autodefensa de este territorio se expande y desarrolla desde el frente armado, hasta la salud, la educación, la economía y la política governada por los pueblos en lucha.

La vida y la muerte son ambas nuestras herramientas de lucha. Os escribimos desde este Instituto que llamamos Andrea Wolf, en nombre de una compañera internacionalista que cayó en las montañas de Kurdistán defendiendo la libertad de todas nosotras. Como ella, todas las personas cuya sangre brota nuestra esperanza, siguen caminando entre, por y hacía nosotras y vosotras. Se dice por estas tierras que ‘Sehid Namirim’, que las caídas nunca mueren.

¿O es que no entienden que la muerte da vida a la memoria?

También os podemos contar que nuestra mirada sigue los pasos de la ciencia de las mujeres, la Jineolojî, que se está gestando como hoja de ruta, para encontrarnos, para definirnos, para buscar formas nuevas, nuestras, que liberen nuestra mentalidad, nuestro espíritu y nuestro cuerpo, nuestra historia, nuestra esencia y nuestro género dentro de toda su diversidad.

Os hemos conocido en lucha armada, en los pueblitos dando clases, en vuestras milpas, selvas y montañas, en campaña política, probando y retando a todos los mundos. No nos entristece demasiado compañeras, que tras lo expuesto, no podaís hacer el II Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan. Porque las luchas tienen muchas formas, y está claro que siempre habeís buscado la vuestra.

Sólo podemos apoyaros y acompañaros en las decisiones que os hacen libres. Sólo podemos escuchar y aprender las unas de las otras. Sólo podemos y debemos seguir todas luchando. ¿Cómo sino podríamos enfrentarnos a esta guerra contra el patriarcado, el capitalismo y el colonialismo que nunca nos ganaron del todo? ¿Cómo sino podemos hacer de sus grietas grandes pozos y acantilados de vida?

Seguiremos como decís, conservando aquella pequeña gran luz con la que abristeís caminos, encontrándonos, el 8 y tantos otros días. Y vosotras nunca desaparecereís. Seguimos mirando, mirándolo todo compañeras.

Jin, Jiyan, Azadî – (mujer, vida, libertad)

 

Instituto Andrea Wolf

Rojava, Kurdistán oeste.

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